lunes, 27 de enero de 2014

Ruido

Jesús Hernández Martínez


(del baúl de recuerdos)
Mi habitación lucía mas solitaria de lo normal, el ambiente era húmedo y cálido a la vez, la música por primera vez entraba en mis oídos, llegaba a mi cerebro tomaba mis recuerdos y los rompía en mil pedazos. De un segundo a otro esa música se transformo en un ruido agobiante y sentimientos de remordimiento apagaron todo sonido a mí alrededor dejando en absoluto silencio mi vida, al instante llego él.

Lo mire y mi boca tomo un gesto de alegría, se sentó frente a mi y sus manos se aferraron a las mías, el aire era mas cálido de lo común y sin embargo mi alma se congelaba rápidamente, fuertemente el me acaricio, mis dedos lentamente desabotonaron su camisa, mientras mis labios tocaban lentamente su cuello, me preguntaste que era lo que me sucedía y yo no respondía, a cada segundo la temperatura aumentaba, seguías acariciando mis manos pero un  vacío las separaba cada vez mas, su mirada penetro la mía.

Su piel brillaba como nunca y esa luz se unía bruscamente al ruido molesto que lentamente envolvía nuestros cuerpos, a cada palabra mi voz rasguñaba sus manos intentando no alejarlas de las mías, pero aun así su seguridad permanecía intacta. El latir de su corazón se aceleraba transformándose en ruido para mis oídos, de mis ojos resbalaron pedazos de cristal que cortaban mi rostro, y con la mayor sutileza su lengua abrazo cada gota de sangre en mi, la temperatura era insoportable, el vacío cada vez mas alejaba nuestras manos, y sin embargo su seguridad permanecía intacta. Me preguntabas que era lo que sucedía, y yo respondía que no lo sabia, el ambiente me quemaba y el ruido se hizo aún más desesperante, el vacío distanciaba nuestras manos aún más , y mi aliento torno un sabor a amargura, insistías en preguntar y yo aún no tenia respuesta, seguiste acariciando mis manos, mis labios se aferraron a los tuyos mordida a mordida, preguntaste que sucedía y yo respondí con un “te amo”, un suspiro tuyo bajo la temperatura, mi cuerpo quedo inerte, mi alma se unió al vacío, que poco a poco se disperso lejos de mi, el ruido se volvió oscuridad, la soledad me abrazo, y poco a poco la música volvió a mis oídos.